Postales: ¿Por qué seguimos enviándolas?

Con la llegada, o más bien auge, de internet había varias posturas con las que era difícil no estar de acuerdo. Una de ellas era que al servicio postal le quedaría poco tiempo de vida. ¿Quién se iba a molestar en mandar cartas, comunicados o postales cuando a través de internet podemos estar en contacto inmediatamente?

Pero lo que no se tenía en cuenta era que lo que en aquella época sería excepcional y nuevo, pronto se transformaría en habitual e incluso cargante.

Para las que estamos acostumbradas a las avalanchas de emails y ya nos agotan las redes sociales, no hay nada que nos alegre más que algo físico, que se ha hecho a mano y con cariño. Por esto, al contrario de lo que se pensaba, no se han dejado de enviar postales ni parece que se vaya a dejar de hacer pronto.

A pesar de que el uso de las postales es un campo poco estudiado, se sabe que la mayoría de las personas de cualquier edad compra o ha comprado postales. Y creo que no es ser muy atrevida si digo que el hecho de que se sigan usando postales físicas hoy en día es porque aunque no seas de esas personas que depende laboralmente de emails y mensajería instantánea, si recibes una entiendes lo que hay implícito: “Esto no es un mensaje más.”

Porque a veces el medio es el mensaje y aunque existan las postales electrónicas, sabemos que no es lo mismo. Antes puede que sí se enviaran postales en vez de cartas por razones estéticas; ese supongo que sería el razonamiento de quien empezase a venderlas de forma electrónica.

Pero hoy en día, aunque se busque que las postales sean bonitas (¡Ese es mi trabajo!), el objetivo es otro. Queremos que no sea un mensaje más. Que el hecho de recibirlo sea en sí algo distinto, fuera de a lo que está acostumbrada la persona a la que se lo envías.

Tal vez porque ya (casi) es Navidad y eso significa para mí hacer los encargos de las postales de felicitación, pero le he estado dando muchas vueltas a esos momentos de más que le dedicamos a la otra persona para no ser una notificación más.

¿Tú también has felicitado las Navidades con una postal?, ¿has dejado de usarlas pero te gustaría recuperar la costumbre?, espero leerte en los comentarios 🙂

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